Me sigue sorprendiendo este libro de Cayetano Arroyo que Editorial Sirio publicó en 1995 y que Cayetano escribió y dibujó a mediados de los ochenta.
Su prólogo me sigue conmoviendo por su vigencia y su interior, me transportan a ese mundo que para nosotros pertenece a la Imaginación pero que para él , era tan real, como el teclado del portáltil sobre el que escribo esta entrada del blog
Espero que os guste, si es que”gustar” aquí es el verbo adecuado.
Aprovecho para agradeceros las visitas a este “rinconcito verde” y a ti Antonio Dopico, amigo entrañable de Cayetano, que tan generosamente me has dado
permiso para usar en este blog tus preciosas fotos, te doy las gracias muy especialmente.

“Cuando escucho el canto de los pájaros y escucho la música que viene del río, cuando contemplo la palpitante belleza de las flores que embellecen el jardín y veo como cada estación se pasea de una forma distinta por él, cuando huelo el perfume profundo de las sierras y las cañadas donde crecen las plantas olorosas y oigo el interminable diálogo entre ellas, cuando me siento contemplándome en esta contemplación y viviéndome en todas estas cosas, mi espíritu no acierta a desvestirse de ellas y a pensar, ni por un momento, que algún día se vayan del paisaje y dejen solo al hombre.
¡Que honda sería la soledad del hombre si se fuesen los pajarillos del aire, las flores de los jardines, los peces de las aguas, los animales de la tierra! ¡Que quedaría para contemplación del hombre?¿Con que calmaría el hombre su soledad?¿Con que calmaría su vacío?…Iría por los campos como un sonámbulo sin rostro. Pasearía por la Tierra como ajeno a ella. Volaría por los cielos tan en solitario que sería aún peor que el más mísero de los dioses caídos; porque últimamente huye de su propio corazón. Todos estos seres son hermanos del hombre en su caminar por este bello planeta: unos dándose en sacrificio; otros, ofreciéndoles su ternura a lo largo de incontables tiempos ,le han hecho llevadero su viaje y le han hecho llevaderos los propios desatinos que ha cometido en esa lucha que, con él mismo mantiene dentro de su alma.
Yo no quiero concebir, como me dicen, de continuar esta inconsciencia colectiva de destrucción y muerte, para el año dos mil apenas habrá ya pajarillos en el cielo, y apenas habrá delfines y ballenas en los mares, y apenas habrá bosques donde puedan vivir libres los insectos y los animales ,y apenas si habrá ríos cristalinos dónde los peces puedan hacer su vida en silencio y en paz.
Yo no quiero concebir, como me dicen, que el propio sol nos traiga la muerte, y las propias lluvias nos traigan la destrucción, como si fuese de ácido y no de agua limpia y viva; que los desiertos anden más deprisa comiéndose el verdor de las cosechas; que el hombre se pudra sentado delante de la televisión y este insensible a la muerte de sus hermanos , mientras tienen lleno el estómago y una justificación en la cabeza.
Yo no quiero concebir, como me dicen, que las naciones se roben unas a otras sus riquezas con mentiras, y unas a otras se descompongan bajo el yugo de las armas y de los intereses económicos, que hablen de paz cerrando sus corazones y que quemen las riquezas de sus culturas por imitar a los más fuertes, que no siempre es la más sabia.
La niebla acompaña al hombre moderno por los caminos y también la niebla parece como si se hubiese adormecido en su corazón. Pido porque el viento cálido del sur la disipe y el viento cálido del sur abra la Tradición a los ojos del hombre y encienda su alma.
Ya casi se ha olvidado que puede volar y también se ha olvidado que es un dios en el cielo de los dioses.
Desde esta pequeña particularidad Tuya que soy,!Oh Todo Uno Consciente!, abro mis brazos en oración hacia Ti para que enciendas la Llama Viva en el Corazón de la humanidad. Que así sea.”
Cayetano Arroyo de Flores